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21 de noviembre de 2006

Proclama de convivencia

Proclama de convivencia:

Reunidos de una parte las personalidades de Belsierre y de otra sus lectores se acuerda:

Que Belsierre disfrutará de una temporada de descanso en sus obligaciones como blogger.

Que la duración de dicha temporada vacacional será la que Belsierre crea oportuna, siempre y cuando exceda los dos meses y no sobrepase los doce.

Que Belsierre brindará a sus lectores textos de excelentísima calidad a su vuelta como compensación por su abandono temporal de la página.

Que las vacaciones no serán remuneradas. (Después de negociarlo mucho me tuve que conformar)

Que dichas vacaciones sólo se deben a la necesidad de satisfacer otros proyectos y no a tratamientos de cambio de sangre en Suiza.

Barbastro, Martes 21 de Noviembre de 2006.

30 de agosto de 2006

Conrad

Todavía debe estar aplaudiendo, el muy cabrón, la paliza que le metimos a los Lituanos el otro día. Riéndose con los comentarios de Andrés Montes, con sus rizos hasta la nuca y su sonrisa de jugón, una cerveza en una mano y un libro en la otra, me lo imagino practicando hasta la saciedad aquello de: “Como te pones de cereales, Salinas”. Le encanta el baloncesto, el deporte en general; recuerdo un fin de semana de junio, en plena temporada de exámenes, cuando la comida nos duró hasta el inicio de estadio dos, el programa de las trasnmisiones deportivas del fin de semana de la segunda cadena, y el presentador dio un avance de lo que vendría a ser la tarde: “Empezaremos retransmitiendo el campeonato del mundo de ‘vetetuasaberdonde’ de natación, seguiremos con el partido de tenis de Ferrero; para más tarde pasar a la final de la copa del rey de Balonmano y las semifinales de la ACB”. Conrad, tras tomarse su tiempo para asimilar la información, se dirigió hacia mí y me comentó: “Putos cabrones de la dos, Andrews, se han propuesto que no aprobemos ninguna”. Reconozco que cuando Xexu me dijo que el nuevo compañero de piso que había encontrado para Zona Cero era vasco la imagen del tronchapinos empezó a tomar forma en mi mente. Se fraguó la idea de un armario ropero de dos por cuatro, que terminó siendo cierta, que se ponía las gafas de cerca para mirar a las estrellas y hacía footing hasta el horizonte y volver. Supongo que esa ha sido la mayor lección que me ha dado, ha hecho que me olvide de los prejuicios sobre los que cabalgamos. Lejos de todo ello, Conrad dinamitó el prototipo de vasco y creó uno nuevo más acorde con la realidad. Detrás de aquel armario había un pensador que explotaba cada vez que le hacías una pregunta interesante del tipo: Con, ¿Qué hacemos con el tercer mundo? Siempre pensé que se escribía con K, aunque también pienso siempre que cualquier palabra se puede traducir a Euskera con el sufijo –oak, demostrando la poca cultura que bombardea mis neuronas. El me enseñó que si te apetece tomar unas cañas cinco minutos en Barbastro, aunque para ello haya que hacerse dos horas de ida y dos de vuelta, pues te apetecen. Y lo hizo aprovechando el hecho de que se quedó sin las llaves del piso, sus dos compañeros se encontraban en la ciudad del vino y su otra alternativa era prepararse unos cartones y coger sitio en la plaza. Menudo personaje. El día que abandonó Zona Cero, tras la promesa de unas futuras cañas, me dejó diez euros encima de la mesa; tal vez fuera su parte de una factura de luz que teníamos pendiente, pero tal vez no. Tal vez fueran aquellos diez euros que le aposté a que Trinidad y Tobago ganaba el mundial, se lo tomó en serio, el chaval. Ahora es verano y está ttrabajando en Huesca, creo. Visitando en coche a los enfermos que lo necesitan. Tal vez algún día le llamé fingiendo una enfermedad que sólo pueda tratar él. Y cuando llegue, después de ponerse en plan House, hacerle una punción lumbar y aplicarle antibióticos de amplio espectro, charlaremos. De momento le voy a escribir un mensaje para ver que es de su vida, luego, en honor a él, soñaré que España gana el mundial. ¿A ver?

23 de agosto de 2006

Vacaciones

Pasar los días entre cortados y cañas da para reflexionar sobre el mundo. A veces yo sólo, a veces con los clientes del bar. Y es que los abuelos del bar donde trabajo, seguramente los de todos los bares, son capaces de discutir sobre casi cualquier cosa; lo mismo da que sea sobre la última resolución de las naciones unidas con respecto al ataque contra el líbano, que de fútbol, mujeres o la carrera aeroespacial de la nasa. Cualquiera de ellos, como dice el sargento, se cree capaz de arreglar el mundo en dos días. Es una pena que estén ocupados tomando vino. He vuelto al curro por verano, en lugar de por navidad, donde me esperaban casi los mismos del año pasado; alguno de los cuales comentó que había vuelto el niño prodigio, nada más lejos de la realidad. ¿Prodigio? Si, pero…¿Niño? Estas son mis vacaciones. Mientras los guiris invaden las costas mediterráneas y los urbanitas pagan cien la noche por irse al campo yo me refugio en “El Dorado” al fresquito del aire acondicionado y sin tener que pelearme para poner la sombrilla. Para los nuevos lectores (uno o dos), El Dorado es un salón de tragaperras de Barbastro, donde ya trabajé el año pasado y el sargento es uno de mis compañeros en él. Me contratan en el verano para suplir las vacaciones de los empleados habituales, así que cuando vuelven me suelen traer un souvenir, una pulsera de Punta Cana, una francesa… Alguna vez pienso en trabajar durante el año y pegarme luego un verano de piscina y fiestas, pero ahora mismo soy incapaz de imaginarme mejores vacaciones que las que estoy disfrutando. La gente no sabe veranear. Mi día a día compite de sobra con un crucero o incluso con uno de esos carísimos viajes a la luna. De hecho, yo viajo a la luna con escuchar a cualquier cliente que venga. Es lo que tiene disfrutar con tu trabajo, ¿Quién no es feliz en la barra de un bar? A esto debemos sumarle el placer de ver como la peor gentuza de la ciudad entra con el dinero que ganan con chanchullos o le quitan a sus mujeres o recortan de la educación de sus hijos. Entonces nosotros se lo quitamos a ellos. Somos los encargados de hacer cumplir el ojo por ojo. Por eso cada vez que veo a uno de esos idiotas marcharse con la cabeza agachada, sonrío. Me encanta el olor a tragaperras por la mañana, ¡Huele a victoria!

9 de agosto de 2006

Historias de mi piso (5)

El lavabo: Vamos a tocar la última antes de apagar las luces. Hoy voy a hablar del lavabo. Esta historia ocurrió hace ya algunos meses, pero, para no quedar como alguien que se olvida de actualizar diremos que es atemporal. Cierto día, un invitado que se hospedaba en Zona Cero provocó un accidente en el lavabo conocido como “rotura del mármol”. Inmediatamente fue sancionado con pagar una multa equivalente a dos latas de cerveza y condenado a trabajos forzados barriendo el suelo del salón. Íbamos a añadir limpiar el baño pero está prohibido por la declaración de los derechos humanos. Después de este accidente el gobierno de Zona Cero, con su presidente Belsierre a la cabeza, prometieron una cuantiosa inversión para la reparación de las infraestructuras de este nuestro cuarto de baño. Pero aquellas palabras no hicieron más que caer al pozo sin fondo donde fueron promesas electorales tales como: “Colocar una segunda tele en el salón para poder jugar a la consola y controlar a la vez si empieza House”. El gobierno se gastó el dinero en lujos innecesarios como barras de pan aprovechando que la oposición, liderada por Xexu, se debatía entre beber cerveza o calimocho. Pero un día de repente la CE (es decir, la casera) advirtió de que habría sanciones económicas si no se reparaban los desperfectos. Comenzó entonces una lucha contra el tiempo en busca de una piedra filosofal que sustentara ese icono de la higiene y la salud que es el lavabo. Joder como escribo, me estoy sorprendiendo a mí mismo. Se contrataron los servicios de un chofer (más bien se le obligó) y tras recorrer Zaragoza en busca de, primero una tienda de mármoles que no existía, y después otra que dio la casualidad que solo hacían lápidas (mal presagio que me hizo reflexionar), terminaron siendo indicados hacia una tienda que curiosamente distaba dos minutos de Zona Cero, para disgusto del chofer. Empezaron entonces una serie de procedimientos para la obtención de una lápida, digo mármol. En que estaría pensando. Durante los cuales se ideó un sistema de sujeción del lavabo a base de Tuppers como puntos de apoyo y botellas de cerveza como pilares. (Gracias todo ello a un individuo de Zona Cero que estudia la rama de la construcción): -Entrega del mármol para tomar medidas. -Supuesta recogida. -Vuelta a casa de manos vacías. -Supuesta recogida 2. -Vuelta a casa comiéndome un tokke. -Recogida de un mármol erróneo. -(Improperios varios) -Entrega del mármol erróneo. -Recogida del mármol correcto -Parada en un bar para tomarme una birra, el mármol no pide nada. -El mármol no encaja bien y la puerta no se puede cerrar. -Me golpeó con el mármol en los cojones. El mármol es un tipo duro. -Re-entrega para recortar el mármol. -El tio de la tienda me habla de estándares y de nuevas versiones en grosores de mármoles ¿También aquí existe Microsoft? (un chiste de ingenieros, no se volverá a repetir). -Coloco mármol. -Quito mármol. -Coloco silicona. -Coloco mármol. -Coloco lavabo. -El puto mármol se mueve. -El mármol y yo discutimos. -El mármol y yo hacemos las paces. -El mármol y yo nos vamos de fiesta. -Coloco el mármol como puedo y así se queda. Cumplimos los plazos y la CE no nos sancionó, así que se puede decir que todo terminó bien para el lavabo de Zona Cero.

27 de junio de 2006

Hora punta

Recuerdo una historia que leí el otro día en la columna de Paulo Coelho en el semanal, el tío ese al que se le va la olla, sí. Hablaba de un viaje que hizo a un pueblo de Alemania que poseía una característica muy peculiar. Era una población de unos bastantes miles de habitantes en la que no había ni una sola señal de tráfico. No la necesitaban. Sus habitantes habían aprendido a circular utilizando el sentido común. Y pensareis ¿por qué coño nos cuenta este todo esto? Pues porque hace un momento me acordaba de todo esto mientras miraba el cruce a oscuras de Duquesa con García Sánchez. Acaba de pasar una tormenta enorme y se ha llevado la luz de algunos sectores de Zaragoza. En estos momentos el cruce se encuentra casi a oscuras; funcionan algunas farolas, pero no los semáforos. Y me he quedado mirando como un pasmado por la ventana a pesar de que en la tele España le empieza a apretar las tuercas a Tunez. Y me pregunto ¿funcionaría en España el estilo alemán del libre albedrío? Al principio pensé que ni de coña pero, de momento, no parece que suponga un problema, y yo que ya me estaba vistiendo de fosforito para bajar a dirigir el tráfico. De nuevo vuelvo a equivocarme. Pero entonces, ¿Porqué ahora? ¿Porqué no siempre? ¿Porqué en el día a día zargozano la gente se putea una a otra, se gritan, se cortan el paso, se cagan en la prima pequeña de la mujer del conductor del megane verde oscuro? ¿Por qué la gente no saca a relucir su verdadera humanidad hasta que la necesita, hasta que la vida nos aprieta las tuercas? Todos los días debería haber un apagón, más o menos a la hora punta, la de la salida del trabajo. Quizá así todos esos urbanitas, camikaces potenciales, aprenderían a conducir sin una mano en el claxon. Se creen muy fuertes circulando con sus bmw a ciento y pico por las grandes avenidas mientras confían en que los semáforos les guardan las espaldas; quizá por eso, porque piensan que ningún hijoputa puede arrollarles o amenazarles, amenazan ellos al resto del mundo. Quizá por eso me parece que en Zaragoza los semáforos tardan tanto en arreglarlos. Quizá por eso vaticino que habrá más apagones, uno cada vez que me saque de quicio el tráfico.

3 de junio de 2006

Cuentos para irse a dormir sonriendo

Inicio una nueva serie dedicada a todos aquellos que tienen que madrugar, a los que dejaron marchar los sueños y se quedaron a solas con la almohada, a quien la vida dejó en el arcén, a quien trabaja en una oficina con vistas a un mundo de hormigón mientras se jura a sí mismo que mañana lo deja. A quien falla penaltis en el ultimo minuto, a quien no se subió al autobús e, incluso, a quien no encuentra aparcamiento; desgraciados, en parte, todos ellos. En realidad es sólo otra de esas cosas a las que me veo obligado a recurrir en exámenes, uno de esos textos comodín para cuando los estudios te dejan sin tiempo (y cerebro) para pensar. Carta ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor: Bienes comunes, por Susana López Rubio
Estimada Cristina: Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal. Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo. Cosas a conservar:
  • La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
  • El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
  • El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
  • La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
  • La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
  • El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
  • Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de miel en Londres.
  • Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos. (También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti).
Cosas que puedes conservar tú:
  • Los silencios.
  • Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
  • El sabor acre de los insultos y reproches.
  • La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
  • Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
  • El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
  • Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
  • Jorge y Cecilia. Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo solo son eso: objetos. Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (xxxxxxxxx) para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento. Afectuosamente, Roberto.

14 de mayo de 2006

El tío Tom

El pasaso lunes estuve viendo "el peliculón" (si ya, peliculón) en antena tres. Ponían Misión Imposible II y fue una película que me enseñó muchas cosas acerca de Tom Cruise: Tom trabaja 8 dias a la semana. Tom ha ganado un serio a la pared. Tom hace footing por las mañanas, hasta el horizonte y volver. Cuando peter parker sufrió una mutacion se convirtió en spiderman, cuando spiderman sufrió una mutación se convirtio en Tom. El 29 de Junio hubo un eclipse, algo hizo sonreir a Tom. Tom ha perdido la virginidad. Cuatro veces. En las olimpiadas Tom corrio los 100 metros lisos en 9 seg, se paso los primeros 8 tirandose a una azafata. Tom se clonó para tener, por fín, una pelea digna. Tom se sacó en un año todas las carreras de la Universidad de Zaragoza, alguien le entretuvo en la cafetería 7 meses. Cuando Tom se mira al espejo no ve nada porque su reflejo no se atreve a salir. Un día Tom tenía gases. Los científicos llaman a ese día el Big Bang. La forma mas rápida de llegar al corazon de un hombre es una patada de Tom. Una vez Tom hizo un desnudo integral en una película. Nacho Vidal se echo a llorar. Las mujeres piropean a Tom diciéndole: "Que bien hueles"; a lo que Tom contesta: "Gracias es que he estado sudando en el gimnasio". Una vez alguien le lanzó una mirada insinuante a la chica de tom. UNA VEZ. Un día dijo dios: "Hagase la luz"; a lo que Tom contestó: "Pidelo por favor". Cuando los niños van a la cama temen que venga el coco; cuando el coco va a la cama teme que venga Tom. Tom dando una clase de matematicas: "Dos rectas paralelas se cortan en el infinito, no se puede demostrar, pero creedme, yo he estado alli" Tom le dio una colleja amistosa a Beckham, desde entonces a Beckham lo llaman Ronaldinho. Estados unidos no queria llegar a la luna, simplemente queria escapar de Tom. Cuando Tom juega al guiñote siempre lleva de dadas los tres veintes y las cuarenta. Tom le exo una carrera a pie al R25 de Fernando Alonso, le ganó por media hora; Tom tuvo fallos mecanicos. Estados Unidos perdio la guerrra de vietnam, Tom estaba de vacaciones. Tom no usa preservativo, no serviria de nada. Alguien reto a tom a ver cuantos cubatas podia beber en una noche, ese año Jack Daniels dejó de exportar. La mayor mentira de la humanidad no es la biblia, es la escena de lucha de Mision Imposible II en que a Tom le pegan un tiro. Cuando Tom tiene sed le dice a Chuck Norris: "Puta, prepárame un Martini."; y Chuck Norris obedece.

8 de mayo de 2006

Paseos por Barcelona

Guía turística con lluvia en los zapatos, bailaora de la seguidilla de la tarde de domingo que obtuvo el record de buenos ratos, heroína fugaz para adictos a cobarde; la porción sobria de pensamientos desquiciados, las lágrimas ensimismadas de arte mayor, los gritos de libertad de versos arrestados del entierro de esta madrugada son por vos. Aunque tiempo haga de los paseos por la luna, aunque la rambla no sea el camino a seguir en la vuelta a casa de esta noche en una duna más del desierto de los fracasos del salir; no me importa re-revivir enterradas glorias al compás del rock and roll del fondo de los vasos y ser el prota ganador en aquella historia donde la felicidad se medía por pasos, donde la recompensa eran tus labios hablando, el edén un piso sin balcón a Urquinaona, el paso del tiempo mirar tus ojos mirando, la vida, quizá, un fin de semana en Barcelona. Perdona si al aroma de los cafés condales, asesino las palabras dentro de mi boca o me disfrazo de mudo en tardes carnavales para buscar la atención de una mirada loca. Y que más da si Amelie no sabe declararse maneja con soltura el idioma de mirar y en un segundo hace valer la pena arriesgarse aunque mala suerte me derrote en Trafalgar. Todavía debo una visita al parque Guell, (una buena excusa para volver a partir) bastaría saber si me invitas, como ves, hoy también yo “puedo ponerme humilde y decir”. Barcelona fue el centro de un patio de luces y un artista del metro cantando el aleluya, una princesa esquivando coches en los cruces; tú admirabas las curvas de Gaudí y yo las tuyas. Que en la vida, como en las canciones de Serrat, hasta los aprendices de poeta más tiernos necesitan, a veces, tu voz para soñar que la puta realidad no les pone los cuernos.

18 de abril de 2006

Ale maños

¡Todo un pueblo soñando con la séptima!, todos menos uno que yo me sé y que, todavía, se sigue hoy partiendo de la risa. Cualquier hijo de vecino os dirá que la derrota copera se veía venir desde Calamocha hasta Belsierre pasando por todo el territorio aragonés. Diré que creo que el “real” zaragoza no se merecía, ni de lejos, ganar. Que coño ganar, no se merecía ni saltar al campo; aunque tal vez me cuelguen un día de estos. Quien les habla no deja de ser un zaragocista, un poco por vocación (cada vez menos), bastante por obligación. Pero es que hay algo detesto mucho en las personas, en este caso del zaragoza, y es la chulería; bueno, a House se lo permito. En zaragoza pasaron la semana preparándose para ver a su equipo levantar la copa, incluso modificaron el horario de las procesiones de semana santa para que no coincidiera con el paseillo triunfal del equipo en su vuelta a casa. Los favoritos, se autoproclamaban sin el menor sentido del ridículo. Los favoritos. Llegado el gran día, cayeron cuatro pelotazos del español como cuatro cubatas de más, que, a la larga, se han convertido, para mí, en cuatro ataques de risa. Se nos está bien merecido, la verdad, por chulitos de discoteca. Quizá si el equipo hubiera pensao mas en jugar y menos en chulear, o tuviéramos un presidente más humilde… no sé. Nos habrían metido los mismos, pero sin humillar. La verdad es que ultimamente paso mucho de lo que haga esta gente y estoy firmando ahora mismo mi dimisión como aficionado a este deporte, aunque a veces lo seguiré practicando para deleitar al personal. Y aunque eso suene a crimen en un país que vive pegado al televisor cada vez que emiten un partido, y que se despegan de él, aunque la cultura los llame a gritos, cuando ponen un documental; yo, personalmente, voy a empezar a ver documentales.

10 de abril de 2006

Declaración de principios

Vivimos en un mundo loco. No hace falta jurarlo. Movemos guerras por petróleo, destruimos el medio ambiente, fabricamos armas para que unos semejantes se maten, dejamos que millones de personas se mueran de hambre, toleramos que se ridiculice, humille, golpee y mate a una mujer por cualquier motivo absurdo; no nos importa que las creencias religiosas se conviertan en miles de cadáveres y permitimos que el destino del mundo lo decida el dinero. Nadie se preocupa de los problemas del vecino y se practica aquello de que ojos que no ven, corazón que no siente. Debido a esto, Belsierre quiere desmarcarse de estas y otras conductas y hacer pública su Declaración de principios: Punto 1: Belsierre se declara un individuo ajeno a la raza humana, de carácter progresista y pacifista. Y no realiza discriminaciones por sexo, etnia, religión, orientación sexual, poder adquisitivo, manera de pensar o condición social. Punto 2: Belsierre invierte su dinero en la medida de lo posible sólo en productos y servicios que garanticen la dignidad de las personas que los manufacturan y su salario digno, y que respeten el medio ambiente. Punto 3: Belsierre se declara habitante del mundo y no reconoce soberanías, estados, fronteras ni gobernantes. Punto 4: Belsierre se compromete a luchar en la medida de sus posibilidades contra todos los abusos, explotaciones, injusticias, demagogias, desigualdades y demás violaciones de los derechos humanos en todo el planeta. Punto 5: Belsierre se compromete a fomentar la inteligencia, la cultura y el pensamiento racional en contra de la estupidez y la superficialidad. Punto 6: Belsierre respeta el derecho de todas las personas a la vida, a la libertad de expresión, a la libertad de pensamiento, a la libertad de religión y de ideología política, a la educación y a la sanidad, a la libertad de residencia y demás libertades recogidas en la declaración universal de los derechos humanos.

30 de marzo de 2006

Para balear exhibicionistas

Dedicado a las alumnas de un Colegio de Monjas de Zaragoza que me miran desde su clase cuando me visto por las mañanas.
A las colegialas más voyeuristas el fuego eterno las trae sin cuidado, como las lecciones de sor Josefa, para balear exhibicionistas con nueve milímetros de pecado de la pistola del neng de Castefa. Mi cuarto es el teatro del delito, una peli donde actúo en pelotas, la cabina barata de un sex-shop; una tienda en un mundo gratuito donde el cliente se pone las botas sin tener que decir: "Ya soy mayor". Y las apostróficas centinelas se prisan para bajar la persiana antes de que se ría la ciudad, por ver su fe poblando las esquelas cada vez que miran por mi ventana y se ponen cachondas de verdad. Si fueran mis strip-tease de las once un poco menos Boris (más tacaños) y las monjitas un poco más guarras y enseñaran de sexo a los diez años; pasarían de mi culo y, entonces, las niñas mirarían la pizarra.

25 de marzo de 2006

No fuí a San Pepe

Todos los años coincidiendo con el día del padre se celebra el botellón de San Pepe en el CPS, la facultad de ingenierías de Zaragoza. Es una fiesta basada exclusivamente en eso, en el botellón; al cual este año no me apeteció para nada ir. La gente decía Andrés estará loco, cómo no va a venir. Pues la verdad es que no me dieron motivos suficientes. San Pepe, para quien no lo conozca, es solamente un botellón, no hay ni música ni espectáculos ni nada, al contrario de lo que sucede en otras facultades como por ejemplo veterinaria. En otros tiempos hubiera ido el primero, pero igual me estoy haciendo viejo, no lo sé. Y es que eso de beber por beber y luego irte a casa tan tranquilo me viene pareciendo una estupidez si no hay estancias en bares de por medio, queridos amigos ingenieros, cada vez más cerca de AA. Si nos chuleamos de ser más listos que nadie ¿porqué no lo ponemos en práctica? Y no es que me haya vuelto un chico sano de esos que salen y sólo toman redbull, sino que no es mi rollo, que yo soy y seguire siendo, aunque la gente me critique cuando llega San Pepe, una persona de bares.

16 de marzo de 2006

Corto Inglés

¡Malditos centinelas del corte inglés! Me ponen de los nervios, os lo juro. La última vez que aparecí por allí fue la semana pasada. Caminé por el gran pasillo central, ya que si no se te echan todos los vendedores encima, van a comisión y tienen que pagar el mercedes. Si yo lo entiendo. Pero no me utilices a mi, cabrón. Resulta que me dio por mirarme un pantalón que había en un perchero y en cero coma tenía un vendedor pegado a mi culo como si fuera un camión en la autopista. Y además me dice el tío (con una sonrisa de oreja a oreja, un acento arrogante y un asqueroso olor a axe, ¿que pasa tío? ¿Necesitas el efecto ese para ligar?): - Esos pantalones son de chica. - Ya lo sé. Ya lo sabía. ¿Y que pasa? ¿No me los puedo comprar o que? Es que, verás, a algunos no sienta bien todo, no como a ti. O, que cojones, son para mi novia (tranquilas chicas, sólo era para callarle la boca), le quedarían muy bien. Bueno tío, me voy a otra firma y así se quedará otro con la comisión por venta. Malditos encargados del corte inglés, no debería volver; por lo menos hasta que separen con carteles la zona masculina y femenina. Hay que joderse Bilsy, siempre nos pasa lo mismo. De ahora en adelante intenta recordar tu vieja nota mental: si hay más de dos modelos diferentes, es de tía.

2 de marzo de 2006

El vecino de arriba

Es por la mañana y no sé porque pero estoy despierto. Llaman a la puerta, es un tipo muy majo que me cuenta:
Hola, buenos días. ¿Qué tal está? Bueno, lo primero me presento. Me llamo (no me acuerdo como). Mi familia y yo acabamos de mudarnos al piso de arriba. Eres Sergio o Pablo. ¿Ninguno? No es que lo he leído en el buzón. ¡Ah!, que estás alquilado. Perdona. Pues eso. Que nos hemos mudado al piso de arriba y vamos a estar de reformas durante mes, mes y medio. El baño los primeros días, después la cocina… Aunque aún no hemos empezado, porque esto de las obras ya sabrás como es, ¿no? Era sólo avisaros de que vamos a hacer ruido y, a lo mejor, a despertaros (no creo, pero cosas más sorprendentes se han visto). Y a pediros perdón por adelantado.
Le dije que por mi parte ningún problema y nos despedimos. Pero era tan majo que me dieron ganas de advertirle yo a él también. Estuve un rato pensando en si subir o no a su piso. Me imagino a mí mismo:
¿Que pasa chaval? Mira que soy el pive de antes, el del chabolo de abajo. No me presento porque ya nos conocemos aunque no me acuerde de tu nombre. ¿Estamos? Resulta que estoy de exámenes, bueno, el lunes 13 ya habré terminando. Y claro llevo un mes sin salir de fiesta y tal, vamos, que entre eso y los suspensos que seguramente tenga se me está criando el mono, así que el jueves siguiente vamos a montar una que ríete tú de la toma de Granada. Pa que me entiendas, una fiestecilla de mes, mes y medio. Al principio empezaremos con un simple botellón de vodka viendo la tele, pero bueno, esto del vodka ya sabrás como sube, ¿no? Pues eso. En cero comas vendrán unos colegas a los que les mola arrojar objetos a las terrazas colindantes, siendo el de arriba no deberían poder colgar nada, pero nunca se sabe. Se me olvidaba decirte que está previsto que mi compañero de piso rocíe las escaleras con el extintor así que los días siguientes usen el ascensor si no quieren intoxicarse. Eso es todo. ¡Ah!, y mandaros a la mierda por adelantado, por si bajáis a protestar.

22 de febrero de 2006

Con un poco de retraso

Para ustedes los galácticos astros,
las robinhescas bicis sin pedales,
esa grandeza comprada del rastro,
el jugar a futbol como animales.
Los paparazzis del rubio inglés,
que sólo consiguió una Victoria,
los soldados que no usan ni los pies,
la chulería, la mancha en la historia.
Los ricos Sancha Panza brasileños,
los treinta y pico años del mago de oz,
los chulos mesetarios madrileños,
¿El futbol es así? Si, bueno no.
Ogros que mortifican espinillas,
marchitos ramos metrosexuales,
espiritus fuera de sus casillas,
¿Y Roberto? Se quedó en carnavales.
Para ustedes la popularidad;
la derrota, un adiós inoportuno
de la "copica" de su majestad.
¿Para nosotros? Diegol, y el seis-uno.

14 de febrero de 2006

Tranquila, espero

Estoy en la cola del supermercado. Esperando para pagar mi cena. A veces me da rabia que me hagan esperar para venderme algo, pero ahora soy casi de los primeros. Además, que coño, no tengo prisa. De repente aparece un hombre y se coloca en una caja cerrada, justo al lado de la que estoy yo. La cajera le dice que está cerrada esa caja y que si quiere hacer el favor de hacer cola en la otra. Escucho a un señor detrás de mí reírse de la ocurrencia de hacer cola en una caja cerrada. Y la cola se le une. Pero el hombre parece no escucharles. La cajera le repite que se pase a la otra caja. El hombre la mira y, tomándose su tiempo, le dice: “Tranquila, espero en esta.” Y es entonces cuando aparece una empleada del supermercado, abre la caja y se pone a cobrar. El hombre pasa el primero y varios de los que se habían reído, después. Ese hombre ganó cinco minutos en un mundo en el que el tiempo es oro. Donde todos pensaron en ir a la caja con menos gente; el pensó en ir a su propia caja, aunque estuviera cerrada, quizá estuviera cerrada, simplemente, por que nadie quería pasar por ella. A veces, como en el caso del hombre del supermercado, es bueno creer en uno mismo, aunque el mundo, o la cajera y la gente de la cola; te lleven la contraria.

4 de febrero de 2006

Cierra el chiringuito

Se va, cierra el chiringuito, enciende las luces, baja la persiana, recoge las fichas y grita aquello de ¡no va más! Cuelga las botas aunque el equipo la necesite ahora más que nunca; suelta el fusil y deja un hueco irremplazable a mi lado en la trinchera.
Bajo el título de "Post interrupted" cuenta como vuelve a casa, al mundo de los lectores. Nos hace entender, a algunos, porque otros como yo no queremos entenderlo, que perdió la ilusión. Algo a lo que nos tiene acostumbrado este mar de soñadores llamado blogosfera. Nos contagia a todos los navegantes, cada cierto tiempo, una fiebre llamada obligación, un ansia de dar al lector lo que es del lector; el deber de escribir el artículo de cada semana que a veces termina por hundir el barco. Hay quien, como en este caso, decide volver a puerto y llevar una vida en tierra; no les culpo , la verdad, es más cómodo. Pero también hay quien dice no, marinos que no se rinden por más que no sople el viento o se terminen las provisiones. Marinos que, lejos de huir de la tormenta, enfocan la proa hacia ella. En fin, Elena, espero que tu adios sea sólo un hasta luego que se maquilló para salir de fiesta y que mañana, después de la resaca, volverá a ser el mismo. Y si no es así, si no vuelves, siempre nos quedará la clase de historia.

30 de enero de 2006

Amanecer

Hoy me gustaría amanecer en post meridium, que la gente haga cola para entrar a mi cama, adornar con vuestros billetes el tepidarium gran hermanado donde me acuesto con la fama, Detener la cuerda de esta caja de sorpresas, tomarme la justicia doble y a palo seco, que dejeis de ser cazadores, que seais presas, pararme a discutir los pensamientos de mi eco. Quisiera que estrella fuera la estrella durmiente, que volviera a nacer con un príncipe a su lado, que aceptara su vida pasada indiferente, para que vivir feliz no fuera demasiado. Quiero acostarme siempre sin saber quien soy, robar las cartas al momento de la partida; siento abandonarme, pero tengo una misión hoy, hoy será el primer día del resto de mi vida.

23 de enero de 2006

Ese nombre

Cargo ese nefasto Hotmail creado en su día por un ladrón llamado Bill Gates (si le veis algún día a él o a alguien de Microsoft pegarle una patada en el culo de parte de Internet) del que en su día me hice cómplice, y veo el nombre de la última persona que lo ha utilizado. De nuevo, ese nombre. Se cuentan por decenas las veces que he subido a la fría sala de ordenadores, mientras los chavales se quedaban abajo con un colega llamado MUS, y me he topado con él. Al principio me daba igual. Otra vez el friki este, decía, y me olvidaba de él. Ignoro quien es ese tío, que estudia, que le divierte, donde vive o que le gusta hacer los sábados por la mañana. Pero empieza ya a mosquearme tu presencia cada vez que quiero leer el correo electrónico, aunque no me escriban nunca. Aunque, seguramente, no sea tu intención o ni tú lo sepas. El caso es que empieza a ser demasiado común utilizar un ordenador después de ti. Casualidad, espero. Pero… ¿Qué pasa si no es así? ¿Que pasa si tu vida va media hora por delante de la mía? Tus movimientos, tus pensamientos…Quizá tengas un blog y acabes de publicar un artículo en el que yo aún estoy trabajando. Quizá seas una de esas personas que siempre va por delante de otra en la vida. Y esa otra sea yo. Haga lo que haga, puede que tú, tranquilo, no voy a decir tu nombre, hayas estado allí recientemente. Tal vez siempre llegues antes, tío; pero ten cuidado. No te descuides ni un solo momento. Te vigilo desde mi segunda posición, estoy al acecho para cuando cometas cualquier error, entonces, tal vez, seas tú el que llegue después.

21 de enero de 2006

Que no

Esta es la historia de un viernes de no importa que mes, parecido a como decía la canción. Me levanto, tiro millas hasta la puerta del Carmen y cojo el autobús número veinte. María Agustín sirve a los atletas matutinos de pista de entrenamiento y a los currantes de autopista. Un hombre compra el periódico mientras el cierzo despeina el pelo de una mujer cuyo perro ladra al autobús. Mi autobús. La Plaza de Europa sigue en el mismo sitio que siempre. Un obelisco en homenaje a cualquier cosa se identifica como centro de las miradas de los peatones que esperan que un muñeco se vuelva verde para cruzar al otro lado de un camino de cabras llamado calzada. El autobús cruza el Puente de la Almozara aliñando la banda sonora con un chirriante frenazo en el semáforo del final, donde una niña mira al cielo y se pregunta si hoy lloverá suficiente como para salir a dar una vuelta en barco. Valle de Broto y unos jóvenes en los asientos del fondo que se miran como si el resto del mundo no existierais. María Zambrano pone de los nervios a un ama de casa que piensa que va a llegar tarde al otro trabajo. Yo me bajo en Grancasa, también parecido a otra canción, segunda parada. Los espejos de la puerta reflejan mi imagen como si de una película se tratara. Me burlo de las escaleras automáticas subiéndolas como si fueran las de toda la vida. Entro en mediamarkt, ese supermercado de tecnología que se jacta de tener los precios más baratos mientras se pagan un adosado con cada disco de música que venden, saco un papel del bolsillo y me dirijo al mostrador de información: - Andrés: Su propaganda. Se la devuelvo. - Información: ¿Qué? - Andrés: Que no compro. Que no me vendo, ni aunque sea navidad y los precios estén más bajos que nunca. - Información: Vale. - Andrés: ¡Ah!, y no tengo mp3, prefiero las cintas de casete. Hasta luego. - Información: Hasta luego.