15 de diciembre de 2005

El cielo tuvo la culpa

El cielo tuvo la culpa, no hay duda, del ruido y la gente corriendo entre escombros, de niños indefensos pidiendo ayuda; de marines con insignias en los hombros, corazas en el pecho y caras pintadas del color de la muerte que ellos trajeron; de tristeza, de aldeas bombardeadas, cadáveres que lucharon y murieron. Tus B cincuenta y dos surcaron el cielo para vaciar sus vientres sobre mi gente, cerré los ojos y lloré tras mi velo el asesinato injusto de inocentes. ¡Cuantas veces maldije tu vida y obra! ¡Cuantas veces, yanqui, te deseé muerto! Cuanto odio cuando aquel a quien llamas Cobra me dejó coja y con el corazón tuerto. Pese a todo seguí soñando con ver como, humillado, retirabas tus tropas de los desiertos que me vieron crecer, disculpándote ante las familias rotas, implorando de rodillas la piedad que no fuiste capaza de tener conmigo, soñé con verte abandonar la ciudad a la que un día llegaste como amigo. Soñé con ver a tus soldados pensar, descubrir que Charly fuiste siempre tú; y que mis hijos pudieran contemplar aquel cielo, libre de aviones, y azul.

2 comentarios:

txe dijo...

vaya, el cielo no es siempre protector. Bonito.
Salud!

Anónimo dijo...

sueños, sólo sueños...