6 de diciembre de 2009

Se buscan palabras

Hoy es seis de diciembre y el frío acaba de apostarlo todo. Me he levantado de la cama más temprano que de costumbre, y menos acompañado. Dos síntomas de que la crisis literaria ha llegado ya a mis cuentas sonrientes, cosa que la escasez de rimas consonantes venía anunciando. Mientras, al otro lado del espejo, la ciudad se acuesta con unos cuantos grilletes menos, acompañada por una ya típica neblina, densa y lasciva, como si fuera el humo del Habano de fin de fiesta.

Hace ya un par de días desde que el alcaide declarara la ley marcial y la ciudad se llenara de tipos de gatillo fácil con ensaladeras en la cabeza, de esos que no saben calcular una multiplicación ni mucho menos terminar un medio windsor. Por no hablar de su estúpido empeño en combinar verde y marrón. Camuflaje, lo llaman. Y con ellos llegó la olla a represión. Y la ley muda se implantó en la ciudad.

Me encuentro a dos pelas, y no se si aguantaré lo suficiente para que me informen del pronóstico meteorológico. Han trincado a Zalacaín y los demás contrabandistas de versos, ayer mismo, en una redada en una pelea de gallos; según leo en las páginas sensacionalistas del diario que acabó de robarle a mi vecino, con las que me he estrellado pensando que encontraría el mismo horóscopo insípido de siempre y que algún idiota ha decidido cargarse. Lo cual significa dos cosas: una, me he quedado sin proveedor para mis poesías clandestinas; y dos, tengo que empezar a robar otro periódico.

Por eso nada más poner un pie en la calle me pongo a pensar donde puedo conseguir un buen puñao de palabras. De esas que lo dicen todo o de las que se quedan calladas, de las veteranas o de las que acaban de nacer; en este momento me vale cualquier cosa. Lo admito, de un tiempo a esta parte me convertí en adicto. Lo malo es que de esta parte a otro tiempo, me he prometido no dejar de serlo.

Por eso me encomiendo a tí, a quién está leyendo. Necesito cualquier palabra que puedas prestarme, prometo devolvértela en la forma más poética que pueda. Además te recompensaré con una dirección, un enlace, por así decirlo, a cualquier parte de esta ciudad global que tu decidas, y que yo esbribiré en el trasfondo de tu palabra.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Amedrentar.
ahora haces como los teloneros con pulp ficcion?

belsierre dijo...

Pues si, y lo suyo es una palabra más una direccion de una pagina web y asi pongo un enlace.

TxEiS dijo...

te regalo tres: soñar, sangre y cielo.


Pido por navidad una dedicación :), en cuanto a la página te dejo elegir en cualquiera que me pertenezca...

un bso

c dijo...

café

por cierto, me debes uno

Ohdiosa dijo...

arrullo