6 de mayo de 2009

Llamando a las piernas del cielo

Diezmar las cuentas del banco del sueño
para abonar la ristra de hipo-tetas
ganadas por un imperio pequeño,
tahurando, con pretensión de atleta.

Aquel concierto me había pensado
dedicar todas mis siete bebidas
y el primero de los siete pecados
y mi mejor frase de despedida.

Beberme el litro del placer solito,
tener que regalártelo vacío,
acabar durmiendo como un arbolito,
al filo de tu sonrisa, que frío.

Y yo aquí sigo, sentado en mi banco.
Y tu, allí, atardeciendo, asesinándome,
diseñas males, dejándome en blanco,
poniéndome nervioso, sonrojándome.

Contemplar la pecera donde nadas,
entre mis pensamientos. Pataleas.
Obviar de poesías de miradas
besos bi-sí-labos que tu no leas.

Meterte dentro de mis calcetines,
ver si estás buena o solo lo pareces,
llevarte de caricias maletines,
sobornar tus piernas como merecen.

Ríe, sé en fría, trafica conmigo,
en caliente sé, mata mis complejos.
Tu, tan alucinógena, tan sinmigo;
y yo, sentado en mi banco, tan lejos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"bi-sí-labos"... muy chula la poesía. Muy por encima de la canción de la tortilla.

TxEiS dijo...

No hay opción para ver las entradas anteriores? sino cada vez que públicas algo nuevo se pierde lo anterior..., sigue escribiendo :P 1bs

Anónimo dijo...

impresionante, shakespeare del viñarock...