30 de marzo de 2006

Para balear exhibicionistas

Dedicado a las alumnas de un Colegio de Monjas de Zaragoza que me miran desde su clase cuando me visto por las mañanas.
A las colegialas más voyeuristas el fuego eterno las trae sin cuidado, como las lecciones de sor Josefa, para balear exhibicionistas con nueve milímetros de pecado de la pistola del neng de Castefa. Mi cuarto es el teatro del delito, una peli donde actúo en pelotas, la cabina barata de un sex-shop; una tienda en un mundo gratuito donde el cliente se pone las botas sin tener que decir: "Ya soy mayor". Y las apostróficas centinelas se prisan para bajar la persiana antes de que se ría la ciudad, por ver su fe poblando las esquelas cada vez que miran por mi ventana y se ponen cachondas de verdad. Si fueran mis strip-tease de las once un poco menos Boris (más tacaños) y las monjitas un poco más guarras y enseñaran de sexo a los diez años; pasarían de mi culo y, entonces, las niñas mirarían la pizarra.

25 de marzo de 2006

No fuí a San Pepe

Todos los años coincidiendo con el día del padre se celebra el botellón de San Pepe en el CPS, la facultad de ingenierías de Zaragoza. Es una fiesta basada exclusivamente en eso, en el botellón; al cual este año no me apeteció para nada ir. La gente decía Andrés estará loco, cómo no va a venir. Pues la verdad es que no me dieron motivos suficientes. San Pepe, para quien no lo conozca, es solamente un botellón, no hay ni música ni espectáculos ni nada, al contrario de lo que sucede en otras facultades como por ejemplo veterinaria. En otros tiempos hubiera ido el primero, pero igual me estoy haciendo viejo, no lo sé. Y es que eso de beber por beber y luego irte a casa tan tranquilo me viene pareciendo una estupidez si no hay estancias en bares de por medio, queridos amigos ingenieros, cada vez más cerca de AA. Si nos chuleamos de ser más listos que nadie ¿porqué no lo ponemos en práctica? Y no es que me haya vuelto un chico sano de esos que salen y sólo toman redbull, sino que no es mi rollo, que yo soy y seguire siendo, aunque la gente me critique cuando llega San Pepe, una persona de bares.

16 de marzo de 2006

Corto Inglés

¡Malditos centinelas del corte inglés! Me ponen de los nervios, os lo juro. La última vez que aparecí por allí fue la semana pasada. Caminé por el gran pasillo central, ya que si no se te echan todos los vendedores encima, van a comisión y tienen que pagar el mercedes. Si yo lo entiendo. Pero no me utilices a mi, cabrón. Resulta que me dio por mirarme un pantalón que había en un perchero y en cero coma tenía un vendedor pegado a mi culo como si fuera un camión en la autopista. Y además me dice el tío (con una sonrisa de oreja a oreja, un acento arrogante y un asqueroso olor a axe, ¿que pasa tío? ¿Necesitas el efecto ese para ligar?): - Esos pantalones son de chica. - Ya lo sé. Ya lo sabía. ¿Y que pasa? ¿No me los puedo comprar o que? Es que, verás, a algunos no sienta bien todo, no como a ti. O, que cojones, son para mi novia (tranquilas chicas, sólo era para callarle la boca), le quedarían muy bien. Bueno tío, me voy a otra firma y así se quedará otro con la comisión por venta. Malditos encargados del corte inglés, no debería volver; por lo menos hasta que separen con carteles la zona masculina y femenina. Hay que joderse Bilsy, siempre nos pasa lo mismo. De ahora en adelante intenta recordar tu vieja nota mental: si hay más de dos modelos diferentes, es de tía.

2 de marzo de 2006

El vecino de arriba

Es por la mañana y no sé porque pero estoy despierto. Llaman a la puerta, es un tipo muy majo que me cuenta:
Hola, buenos días. ¿Qué tal está? Bueno, lo primero me presento. Me llamo (no me acuerdo como). Mi familia y yo acabamos de mudarnos al piso de arriba. Eres Sergio o Pablo. ¿Ninguno? No es que lo he leído en el buzón. ¡Ah!, que estás alquilado. Perdona. Pues eso. Que nos hemos mudado al piso de arriba y vamos a estar de reformas durante mes, mes y medio. El baño los primeros días, después la cocina… Aunque aún no hemos empezado, porque esto de las obras ya sabrás como es, ¿no? Era sólo avisaros de que vamos a hacer ruido y, a lo mejor, a despertaros (no creo, pero cosas más sorprendentes se han visto). Y a pediros perdón por adelantado.
Le dije que por mi parte ningún problema y nos despedimos. Pero era tan majo que me dieron ganas de advertirle yo a él también. Estuve un rato pensando en si subir o no a su piso. Me imagino a mí mismo:
¿Que pasa chaval? Mira que soy el pive de antes, el del chabolo de abajo. No me presento porque ya nos conocemos aunque no me acuerde de tu nombre. ¿Estamos? Resulta que estoy de exámenes, bueno, el lunes 13 ya habré terminando. Y claro llevo un mes sin salir de fiesta y tal, vamos, que entre eso y los suspensos que seguramente tenga se me está criando el mono, así que el jueves siguiente vamos a montar una que ríete tú de la toma de Granada. Pa que me entiendas, una fiestecilla de mes, mes y medio. Al principio empezaremos con un simple botellón de vodka viendo la tele, pero bueno, esto del vodka ya sabrás como sube, ¿no? Pues eso. En cero comas vendrán unos colegas a los que les mola arrojar objetos a las terrazas colindantes, siendo el de arriba no deberían poder colgar nada, pero nunca se sabe. Se me olvidaba decirte que está previsto que mi compañero de piso rocíe las escaleras con el extintor así que los días siguientes usen el ascensor si no quieren intoxicarse. Eso es todo. ¡Ah!, y mandaros a la mierda por adelantado, por si bajáis a protestar.