22 de febrero de 2006

Con un poco de retraso

Para ustedes los galácticos astros,
las robinhescas bicis sin pedales,
esa grandeza comprada del rastro,
el jugar a futbol como animales.
Los paparazzis del rubio inglés,
que sólo consiguió una Victoria,
los soldados que no usan ni los pies,
la chulería, la mancha en la historia.
Los ricos Sancha Panza brasileños,
los treinta y pico años del mago de oz,
los chulos mesetarios madrileños,
¿El futbol es así? Si, bueno no.
Ogros que mortifican espinillas,
marchitos ramos metrosexuales,
espiritus fuera de sus casillas,
¿Y Roberto? Se quedó en carnavales.
Para ustedes la popularidad;
la derrota, un adiós inoportuno
de la "copica" de su majestad.
¿Para nosotros? Diegol, y el seis-uno.

14 de febrero de 2006

Tranquila, espero

Estoy en la cola del supermercado. Esperando para pagar mi cena. A veces me da rabia que me hagan esperar para venderme algo, pero ahora soy casi de los primeros. Además, que coño, no tengo prisa. De repente aparece un hombre y se coloca en una caja cerrada, justo al lado de la que estoy yo. La cajera le dice que está cerrada esa caja y que si quiere hacer el favor de hacer cola en la otra. Escucho a un señor detrás de mí reírse de la ocurrencia de hacer cola en una caja cerrada. Y la cola se le une. Pero el hombre parece no escucharles. La cajera le repite que se pase a la otra caja. El hombre la mira y, tomándose su tiempo, le dice: “Tranquila, espero en esta.” Y es entonces cuando aparece una empleada del supermercado, abre la caja y se pone a cobrar. El hombre pasa el primero y varios de los que se habían reído, después. Ese hombre ganó cinco minutos en un mundo en el que el tiempo es oro. Donde todos pensaron en ir a la caja con menos gente; el pensó en ir a su propia caja, aunque estuviera cerrada, quizá estuviera cerrada, simplemente, por que nadie quería pasar por ella. A veces, como en el caso del hombre del supermercado, es bueno creer en uno mismo, aunque el mundo, o la cajera y la gente de la cola; te lleven la contraria.

4 de febrero de 2006

Cierra el chiringuito

Se va, cierra el chiringuito, enciende las luces, baja la persiana, recoge las fichas y grita aquello de ¡no va más! Cuelga las botas aunque el equipo la necesite ahora más que nunca; suelta el fusil y deja un hueco irremplazable a mi lado en la trinchera.
Bajo el título de "Post interrupted" cuenta como vuelve a casa, al mundo de los lectores. Nos hace entender, a algunos, porque otros como yo no queremos entenderlo, que perdió la ilusión. Algo a lo que nos tiene acostumbrado este mar de soñadores llamado blogosfera. Nos contagia a todos los navegantes, cada cierto tiempo, una fiebre llamada obligación, un ansia de dar al lector lo que es del lector; el deber de escribir el artículo de cada semana que a veces termina por hundir el barco. Hay quien, como en este caso, decide volver a puerto y llevar una vida en tierra; no les culpo , la verdad, es más cómodo. Pero también hay quien dice no, marinos que no se rinden por más que no sople el viento o se terminen las provisiones. Marinos que, lejos de huir de la tormenta, enfocan la proa hacia ella. En fin, Elena, espero que tu adios sea sólo un hasta luego que se maquilló para salir de fiesta y que mañana, después de la resaca, volverá a ser el mismo. Y si no es así, si no vuelves, siempre nos quedará la clase de historia.