Hoy me gustaría amanecer en post meridium,
que la gente haga cola para entrar a mi cama,
adornar con vuestros billetes el tepidarium
gran hermanado donde me acuesto con la fama,
Detener la cuerda de esta caja de sorpresas,
tomarme la justicia doble y a palo seco,
que dejeis de ser cazadores, que seais presas,
pararme a discutir los pensamientos de mi eco.
Quisiera que estrella fuera la estrella durmiente,
que volviera a nacer con un príncipe a su lado,
que aceptara su vida pasada indiferente,
para que vivir feliz no fuera demasiado.
Quiero acostarme siempre sin saber quien soy,
robar las cartas al momento de la partida;
siento abandonarme, pero tengo una misión hoy,
hoy será el primer día del resto de mi vida.
30 de enero de 2006
23 de enero de 2006
Ese nombre
Cargo ese nefasto Hotmail creado en su día por un ladrón llamado Bill Gates (si le veis algún día a él o a alguien de Microsoft pegarle una patada en el culo de parte de Internet) del que en su día me hice cómplice, y veo el nombre de la última persona que lo ha utilizado. De nuevo, ese nombre.
Se cuentan por decenas las veces que he subido a la fría sala de ordenadores, mientras los chavales se quedaban abajo con un colega llamado MUS, y me he topado con él. Al principio me daba igual. Otra vez el friki este, decía, y me olvidaba de él.
Ignoro quien es ese tío, que estudia, que le divierte, donde vive o que le gusta hacer los sábados por la mañana. Pero empieza ya a mosquearme tu presencia cada vez que quiero leer el correo electrónico, aunque no me escriban nunca. Aunque, seguramente, no sea tu intención o ni tú lo sepas. El caso es que empieza a ser demasiado común utilizar un ordenador después de ti. Casualidad, espero.
Pero… ¿Qué pasa si no es así? ¿Que pasa si tu vida va media hora por delante de la mía? Tus movimientos, tus pensamientos…Quizá tengas un blog y acabes de publicar un artículo en el que yo aún estoy trabajando. Quizá seas una de esas personas que siempre va por delante de otra en la vida. Y esa otra sea yo. Haga lo que haga, puede que tú, tranquilo, no voy a decir tu nombre, hayas estado allí recientemente.
Tal vez siempre llegues antes, tío; pero ten cuidado. No te descuides ni un solo momento. Te vigilo desde mi segunda posición, estoy al acecho para cuando cometas cualquier error, entonces, tal vez, seas tú el que llegue después.
21 de enero de 2006
Que no
Esta es la historia de un viernes de no importa que mes, parecido a como decía la canción. Me levanto, tiro millas hasta la puerta del Carmen y cojo el autobús número veinte. María Agustín sirve a los atletas matutinos de pista de entrenamiento y a los currantes de autopista. Un hombre compra el periódico mientras el cierzo despeina el pelo de una mujer cuyo perro ladra al autobús. Mi autobús.
La Plaza de Europa sigue en el mismo sitio que siempre. Un obelisco en homenaje a cualquier cosa se identifica como centro de las miradas de los peatones que esperan que un muñeco se vuelva verde para cruzar al otro lado de un camino de cabras llamado calzada.
El autobús cruza el Puente de la Almozara aliñando la banda sonora con un chirriante frenazo en el semáforo del final, donde una niña mira al cielo y se pregunta si hoy lloverá suficiente como para salir a dar una vuelta en barco.
Valle de Broto y unos jóvenes en los asientos del fondo que se miran como si el resto del mundo no existierais. María Zambrano pone de los nervios a un ama de casa que piensa que va a llegar tarde al otro trabajo.
Yo me bajo en Grancasa, también parecido a otra canción, segunda parada. Los espejos de la puerta reflejan mi imagen como si de una película se tratara. Me burlo de las escaleras automáticas subiéndolas como si fueran las de toda la vida.
Entro en mediamarkt, ese supermercado de tecnología que se jacta de tener los precios más baratos mientras se pagan un adosado con cada disco de música que venden, saco un papel del bolsillo y me dirijo al mostrador de información:
- Andrés: Su propaganda. Se la devuelvo.
- Información: ¿Qué?
- Andrés: Que no compro. Que no me vendo, ni aunque sea navidad y los precios estén más bajos que nunca.
- Información: Vale.
- Andrés: ¡Ah!, y no tengo mp3, prefiero las cintas de casete. Hasta luego.
- Información: Hasta luego.
19 de enero de 2006
El Coyote
Recientemente estuve en una boda, y lo que fue más interesante, en su banquete. Sin grandes sobresaltos atravesamos los cinco platos (unas veces tanto, otras tan poco) y llegamos al baile. Allí “tocaron” la ya famosa canción de Coyote Dax, “Mi pobre corazón”; aunque no sé si se llama así, pero seguro que sabéis cual digo. Todos los invitados de la boda empezaron instantáneamente a bailar, mejor dicho, a intentarlo; pero a ninguno se le daba medianamente bien. Y fue entonces cuando salí a escena.
Hace ya años que salió la cancioncilla, así que he tenido tiempo para aprenderme el baile de sobra. Me lo sé de memoria, tanto que en cuestión de unos cinco segundos, con un puro en una mano y un cubata en la otra, lo estaba bailando. Mi tía (la madrina que siempre deja comentarios) se colocó a mi lado. Disimulaba mientras iba copiando mis pasos de reojo. Alguien, no recuerdo muy bien quién, ocupó el lado contrario e hizo lo propio, también se me copió. Apareció gente no se sabe donde, miraban un momento mis pies y los imitaban, un cuarto de vuelta, miraban otra vez y lo intentaban de nuevo. Cada nuevo individuo que comenzaba a bailar miraba a alguien de al lado y lo imitaba. Todos acabamos siguiendo un patrón que había comenzado tan sólo hace un minuto, estaba claro, aquella gente necesitaba un líder, Bilsy.
La verdad es que me gusta ser ese tío, ya sabéis, el que lo baila. Ese que dice "¡Seguidme!". En todo baile del Coyote Dax siempre hay dos tipos de personas: El Coyote (o Los Coyotes) y el resto. El Coyote es aquél individuo que lo sabe bailar y gracias al cual los demás aprenden. No necesita pedir permiso a sus pies, invirtió neuronas y esfuerzo en su día para que ahora hagan el trabajo por él, dispone de algún programa automático que le permite moverse sin prestar atención a cómo. Gracias a ello, puede levantar la cabeza y mirar a su alrededor para descubrir, con alegría, como los demás si miran sus pies, es decir, los pies del Coyote. Durante tres minutos y medio tiene una preciada cualidad que muchos pagarían a precio de oro, la de mover a la gente.
El resto de personas sigue los pasos del Coyote . La mayoría simplemente se fija en el de al lado. Y este, a su vez, en el de al lado. Nunca saben quien es el que empezó todo. Tan sólo siguen un baile que les empieza a gustar, o que siempre les gustó pero no supìeron por donde empezar. Hacer crecer el baile, por eso son la pieza más importante del juego y, quizá, algún día, lleguen a ser un nuevo Coyote.
Me gusta ser el coyote (ya no hablo sólo de bailar). Y me gusta, además, que no se sepa que soy yo el que mueve el baile. El coyote no es sólo un tío que canta country, es todo aquel heroe anónimo que ayuda a la gente a seguir un buen camino, aunque este sea haciendo un cuadrado en un bar, pero que jamás es reconocido como tal. El Coyote, en su interior más profundo, quizá sin saberlo, anhela el reconocimiento de su empresa, pero sabe, a ciencia cierta, que el anonimato le ofrece muchas más ventajas que el heroísmo.
La canción va avanzando para bien o para mal y, si los alumnos son rápidos, El Coyote tiene tiempo de abandonar el baile lentamente, sentarse y observar desde una posición de seguridad a las mismas personas que hasta hace un momento no sabían orientarse. Ese es mi premio.
16 de enero de 2006
El juego de los 5 extraños hábitos
Reglamento:
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog, a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo "Has sido elegido" y pidiendo que lean el vuestro.
1. Siempre calzo primero el pie izquierdo, aunque no tiene nada que ver con cuestiones políticas. Lo hago casi sin darme cuenta, es como un acto reflejo más para mi cuerpo. La verdad es que creo que si no lo hago romperé el equilibrio del planeta y nuestra existencia se acabará repentinamente. Así que desde mi punto de vista os salvo la vida a todos cada mañana. De nada.
2. Cuando escribo una palabra con varias as siempre escribo la primera “a” y la segunda “a”. Creo que lo hago porque al empezar cada palabra intento hacer buena letra, pero a mediados de la misma me canso y al llegar a la siguiente “a” ya no tengo ganas de florituras, así es la vida de un vago, señores. Aquí no me pasa, son todas iguales. ¡Un hurra por la era informática!.
3. Siempre duermo boca abajo, o al menos lo intento, porque nunca acabo así. Me gustaría despertarme un día con la almohada en la cara, os lo juro, es uno de mis retos para el 2006.
4. Leo todos los mensajes que tengo en el móvil varias veces al día. Quizá será porque necesito comprobar que aún siguen ahí y que no son un invento de mi imaginación, es como para comprobar que todavía estoy cuerdo (iluso). Y miro la hora constantemente (tb en el móvil), como verificando que el tiempo no se para. Creo que paso una media de dos horas al día mirando la hora y, aún así, a veces llego tarde.
5. Tengo la manía de una vez acabada una frase, ya sea mientras hablo o mientras digo otra, cuento mentalmente las sílabas que tenía la última frase, como si se tratara de la metrica de un poema. No tengo ni idea de porqué lo hago y me gustaría dejar de hacerlo porque a veces me vuelve un poco loco. Esta manía es la causa de que a veces este hablando con personas y estas piensen que no las escucho; estoy contando.
Estos son los 5 blogs a los que paso el testigo:
http://www.elpeorguitarristadelmundo.blogspot.com/
http://www.lapocasangre.blogspot.com/
http://ababol.blogia.com/
http://inconprendidoosimplementeyo.blogspot.com/
http://www.planosentrepolvo.blogspot.com/
10 de enero de 2006
TRATADO para una nueva CONSTITUCIÓN (2)
Título II. De las obligaciones del estado.
Artículo I. La educación.
La unión impartirá una enseñanza laica, generalista, apolítica, atea y gratuita. La educación en la unión no se basará en la repetición de lecciones y memorización de conceptos sino en la experimentación por uno mismo y en la ejercitación de la imaginación y el pensamiento. Las evaluaciones no se realizarán mediante prueba escrita única, y se tendrá en cuenta además el esfuerzo y compromiso del alumno con la asignatura demostrado durante todo el año. Las notas reflejarán los aspectos que el alumno haya conseguido asimilar de manera correcta y no los que haya obviado y no serán de tipo numérico. Los institutos serán emplazamientos al aire libre y sin rejas, donde cada individuo elegirá las clases a las que quiere asistir, y cualquier persona sin sesgo de edad o condición social tendrá derecho a acceder a la educación.
La unión impartirá una enseñanza laica, generalista, apolítica, atea y gratuita. La educación en la unión no se basará en la repetición de lecciones y memorización de conceptos sino en la experimentación por uno mismo y en la ejercitación de la imaginación y el pensamiento. Las evaluaciones no se realizarán mediante prueba escrita única, y se tendrá en cuenta además el esfuerzo y compromiso del alumno con la asignatura demostrado durante todo el año. Las notas reflejarán los aspectos que el alumno haya conseguido asimilar de manera correcta y no los que haya obviado y no serán de tipo numérico. Los institutos serán emplazamientos al aire libre y sin rejas, donde cada individuo elegirá las clases a las que quiere asistir, y cualquier persona sin sesgo de edad o condición social tendrá derecho a acceder a la educación.
5 de enero de 2006
Propósitos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)